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¡Finalmente en Milán! Después de casi mes y medio lejos una de otra, al fin logramos pasar tiempo juntas. Cuando ambas vivíamos en Roma, raramente nos veíamos, ahora con la distancia obligándonos a comunicarnos a través de la tecnología, eventualmente se convierte en una necesidad casi urgente de pasar tiempo juntas. Así que aquí estamos, en la estación central de Milán, listas para pasar un excelente fin de semana.

Para recuperarnos, una de un día estresante en el trabajo y la otra de una tarde entera en un tren, la primera cosa que hacemos es ir a casa a relajarnos un poco, primero nos estiramos mientras nos acomodamos en el sofá y hablamos como si no hemos hablado en meses.

Luego de ponernos al dia con los acontecimientos más recientes de nuestras vidas, nos preparamos para cenar en un lindo restaurante en el centro de Milán. ¿Usaremos un look casual? ¿Vestido? ¿Cabello rizado o liso? En estas ocasiones una nunca sabe qué escoger, ¿quizás esta es la razón por la cual se hicieron las amigas? La tarde continúa, después de cenar salimos a tomar algo y a disfrutar un paseo por las Columnas en Porta Ticinese, terminando así una tarde callada y tranquila 🙂

Al día siguiente, suena la alarma exactamente a las 11 am y estamos listas para ir de compras en Via Montenapoleone, Via della Spiga, en fín, en unos de los distritos de la moda más famosos del mundo.Nos miman con tantas opciones dentro de la tienda de diseñadores del calibre de Valentino, Armani, entre otros. Es un día dedicado a nosotras a pesar de la lucha entre nuestras billeteras y nuestra conciencia. No podemos perder la oportunidad de visitar la Catedral y la Galleria Vittorio Emanuele II. Y para finalizar nuestro día perfecto, ¿qué mejor que terminarlo con un cóctel al estilo Milanés?

En fín, aunque solo por un fin de semana, estos son los tiempos en los que realmente puedes ser tú misma, cuando puedes compartir cualquier tipo de experiencia con aquella persona especial, tu amiga.

Traducción de F.P.